domingo, 15 de julio de 2012

¿Eres parte del problema o de la solución?

Después unos días un poco desconectado de la prensa, descubro que parece que ya hemos cruzado la línea del rescate, si no formalmente, sí por la vía de los hechos.

No lo digo porque el gobierno haya tomado alguna medida extraordinaria, dado que últimamente todas las medidas son extraordinarias ("...y cada viernes más reformas"), ni porque la oposición haya considerado que esta vez se ha pasado el límite, puesto que para la oposición (incluso cuando el gobierno era oposición, y la oposición, gobierno) toda medida está más allá de lo aceptable.

Realmente, los estamentos oficiales (partidos políticos, sindicatos, patronal, medios de comunicación) viven en una eterna representación de la misma obra, de un mismo baile. De vez en cuando cambian los papeles, porque la coreografía lo dice así, no porque ellos consideren buena la alternancia, y a veces cambia un poco la música que toca la orquesta, pero en el fondo siguen haciendo lo mismo de siempre, viviendo ajenos al mundo que les rodea, excepto por el contacto, convenientemente profiláctico, de las encuestas de opinión , y el puntual, y casi obsceno, contacto electoral.

No, el motivo porque el parece que hemos cruzado el Rubicón del rescate es la actitud de las personas de a pie. Llevo viendo en la calle, en Facebook, en Twitter, incluso en los comentarios de las noticias de los periódicos deportivos, quejas de todo tipo por el tema de la crisis desde hace meses o años, pero creo que desde hace unos días la cantidad, calidad, y sobre todo, el tipo de gente implicada en ello, ha variado sustancialmente.

Da la impresión de que la gente no sólo está harta y cansada de todo esto, si no que cree que tiene que hacer algo para desahogarse, y la manera más sencilla es a expresarlo a través del foro masivo en que se ha convertido Internet.

Incluso ese sentimiento (el mismo que alimentaba al mito indignado del 15M) ya se está canalizando en acciones y protestas en la calle. No hablo de la "protestas oficiales" convocadas por sindicatos y partidos, si no las que surgen espontáneamente, como las que ha habido últimamente en Madrid (en las sedes tanto de PP como de PSOE, todo sea dicho).

Que por fin se dé este sentimiento en la adormilada alma colectiva está muy bien, que se canalice en acciones de protesta está aún mejor, pero si finalmente se queda ahí tenemos un problema, y tiene pinta de ser lo más probable.


Las protestas continuarán, aumentando en virulencia, se convocarán más huelgas generales, manifestaciones masivas, desobediencia civil, objeción autonómica contra las medidas tomadas, incluso suicidios, ante la gravedad de la situación y la dificultad para sobrellevar todo esto que están generando las medidas del gobierno.

Pero realmente, eso solo nos lleva a convertirnos en Grecia, y ya sabemos que por ahí no se sale de la crisis. Ese camino probablemente beneficia a alguien, pero no a nosotros, por mucha adrenalina que quememos en el intento.

Quizá en otro tiempo, un estado de descontento tal que generaba una ola masiva de protestas provocaba que algún partido en la oposición cogiera el guante, derrotara al gobierno en las elecciones, y cambiara la política.

Hoy no.

Hoy los partidos políticos siguen con su baile, y pongamos a quién pongamos llevando el paso, no va a salirse de la música que le tocan.

No veo a ningún partido con un conjunto de acciones real que pueda sacarnos de la crisis de una manera distinta. No veo a ningún político que antes de ponerse a sumar y restar con la hoja Excel (o con el ábaco) piense "¿Realmente valgo cada céntimo de euro que me pagan los ciudadanos?¿Lo valen mis escoltas, mis chóferes, y mis cientos de asesores?¿Realmente sé que los planes de acción que sigo llevan a una situación mejor para los ciudadanos, o solo aplico lo que dice el manual de mi ideología?¿Conozco el riesgo, el coste y las consecuencias de las decisiones que tomo?".

Por eso, hoy ya no vale con protestar. Quizá hubo un momento en que el sistema convertía las protestas en un cambio de gobierno, a través de los partidos y el sistema de elecciones pero, si eso funcionó en algún momento, ese tiempo se acabó.

Ahora es necesario que el pueblo haga las cosas "a mano" porque el sistema ya no sirve.

Hay que canalizar todo ese descontento, esa adrenalina, esas ganas de hacer algo en propuestas realistas, no basadas en rancios axiomas ideológicos.

Hay que quitar de su asiento a todos los políticos que siguen creyendo que son imprescindibles, cuando realmente son un lastre.

Y, sobre todo, hay que modificar las leyes para permitir que el sistema democrático ponga el gobierno en manos de personas que representen realmente al pueblo, y que lleve a cabo las propuestas que hemos pensado entre todos.

Aquí, como ejemplo, algunas propuestas clásicas, pero inexplicablemente nunca llevadas a cabo:


  • Circunscripción única en la Ley Electoral.
  • Listas abiertas.
  • Implantación de un sistema de proposición de iniciativas masivo y digital (como Change.org) y de participación a través de Internet en las votaciones a todos los niveles (ayuntamientos, autonomías y estado).
  • Publicación de la lista del casi medio millón de cargos elegidos a dedo, junto con sus funciones y retribuciones.
  • Establecimiento de una relación entre las retribuciones de los cargos electos y objetivos basados en el bienestar de sus ciudadanos (p.e. N veces el sueldo mínimo).
  • (Escribe aquí lo que se te ocurra...)


Como resumen: Si pasado mañana tomamos el Congreso, que tengamos algo que decir cuando lleguemos, y que lo que digamos sea inteligente, útil y necesario.

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